Datos personales

Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM LIBRO: DE LA REFORMA ADMINISTRATIVA A LA REFORMA NEOGERENCIAL EN HISPANOAMÉRICA, PUBLICADO POR EL INSTITUTO DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DEL ESTADO DE MEXICO. http://www.iapem.org.mx/docs/libros/978-968-6452-93-1.pdf

sábado, 1 de octubre de 2011

LECTURA PARA EL MARTES 4 DE OCTUBRE

Baena del Alcázar, Los estudios sobre administración en la España del siglo XVIII, Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1968, pp. 79-89.

ESTUDIOS SOBRE ADMINISTRACIÓN EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII
CULTIVADORES ESPAÑOLES.
Dentro de este apartado vamos a prescindir de los escritos de los políticos de la época, así como de las obras que sólo interesan incidentalmente a nuestro tema. Prescindiremos también, por tanto, de las famosas Cartas político-económicas escritas al conde Lerena, que en 1878 su editor atribuyó desconsideradamente a CAMPOMANES, si bien su autor parece ser un D. León del ARROYAL, funcionario al servicio de la Real Hacienda.
Las cartas son de interés para conocer el desorden de la Administración del Antiguo Régimen, aún bajo el reinado de Carlos III, y la diferencia entre las disposiciones reales y su cumplimiento, especialmente en cuanto a la crítica de la división en provincias y de la Administración de justicia; pero carecen completamente de un propósito sistemático que permita considerarlas como una obra de mínima pretensión científica. Por otra parte, parece inconcebible que se hayan atribuido a CAMPOMANES, por dos razones: en primer lugar, porque son en buena parte una crítica al Gobierno de Floridablanca, con el que CAMPOMANES se mantuvo normalmente en huellas relaciones; en segundo término, por su estilo, calificado en algún caso de desenfadado, pero que a veces raya en la grosería, muy diferente el sobrio y elegante modo de escribir propio del Fiscal del Consejo de Castilla.
Vamos, por tanto, a referIrnos a los traductores de obras de ciencia se la policía y a los ensayistas españoles sobre policía, o, en general sobre temas a administrativos, aunque los últimos se estudiarán en el apartado siguiente.
A) Los traductores.
Dejando aparte a don Domingo DE LA TORRE, que al hacer la versión castellana de la obra de VON BIELEFELD no realiza ninguna aportación original, vamos a examinar con algún detalle las obras de los autores mencionados ya por JORDANA DE POZAS, esto es, PUIG y GELABERT y VALERIOLA.
Puig y Gelabert
El primero de los traductores que debemos estudiar es Puig, que en 1784 publica en Barcelona una traducción de la obra de Von Justi con el título de Elementos generales de policía.
El nombre completo del autor, estudiado como ya se ha dicho efecto, por JORDANA DE POZAS, es o era Antonio Francisco PUIG y GELABERT, del que sabemos era abogado, doctor en sagrados cánones, miembro del claustro de la Universidad de Huesca, Juez de Reclamaciones del Corregimiento de Barcelona y miembro de la Academia de Jurisprudencia teórico-práctica de esta última ciudad. Precisamente como recuerda JORDANA DE POZAS, PUIG dice que su propósito al traducir a VON JUSTI era ofrecer al público una obra que sirviera para preparar el examen de la ciencia del gobierno en sus ramas de política, economía y policía, que debían pasar lso abotgados por disposición de la Real Audiencia de Barcelona.
Nuestro hombre no forma parte de la minoría ilustrada como IBÁÑEZ DE LA RENTERÍA, ni es un concienzudo erudito como DOU y BASSOLS, ni menos un revolucionario como FORONDA. Se trata fundamentalmente de un. abogado, de un práctico, Sin embargo, no estaba exento de conocimientos, puesto que, según dice (28), conocía la obra de DOMAT y proyectó traducirla.
Parece ser, por otra parte, que su primer propósito fue resumir las obras de los autores españoles (para lo que hubiera tenido que remontarse a los del siglo XVII), pero encontró el libro de VON JUSTI y prefirió traducirlo. Este primer propósito dejó huellas en su trabajo de traductor porque, además de referirse a la legislación española, sin duda atendiendo al fin práctico de su publicación, a veces cita a los autores españoles del Siglo de Oro.
De todas formas las aportaciones originales de PUIG son escasas. Según JORDANA DE POZAS, PUIG, a diferencia de FORONDA, se muestra muy respetuoso con los usos e instituciones de la época. En efecto, en ocasiones contradice a VON JUSTI en las notas que añade a la traducción. Así VON JUSTI se muestra partidario de la tolerancia religiosa, lo que contradice PUIG citando en su apoyo a DOMAT, a quien alaba mucho, y existen otras contradicciones a propósito del divorcio y del celibato de los clérigos. Más elocuentes son otras dos notas. VON JUSTI se muestra contrario a los gremios y PUIG hace una defensa de ellos apoyándose en CAPMANY. Y otra más pueril. Contra VON JUSTI, PUIG mantiene la conveniencia de la falta de unidad en los pesos y medidas utilizando como argumentos de autoridad cifras de GREGORIO LÓPEZ y, sobre todo, de SANTO TOMÁS, "el cual alega la sólida razón de que donde abundan más las cosas siempre se ha acostumbrado a tener mayores medidas".
b) Valeriola.
Junto con PUIG debemos citar, entre los traductores, otro que también estudia JORDANA DE POZAS. Se trata de D. Tomás de VALERIOLA y Rimbau Ruíz de Corella y Proxita, del que sabemos por la portada de sus obras que era caballero del hábito de Santiago y dueño de los lugares de Masalfasar y Ayacort.
El caballero de Santiago comenzó en Valencia en 1789 la publicación de una obra titulada Idea general de la policía sacada de los mejores autores que han escrito sobre la materia, libro que aparece en cuadernos divididos en capítulos que el autor llama tratados. JORDANA DE POZAS solo se refiere a ocho cuadernos y dice que la obra quedó interrumpida; pero en realidad, después de estos ocho que aparecen entre 1798 y 1802, se publicaron otros dos cuadernos mas entre 1802 y 1805.
Lo que ha empañado el valor del libro del caballero valenciano es que su obra se inspira en DE LA MARE, como puede comprobarse a la vista de las materias que trata, que son la evolución histórica de la Idea de policía y las leyes en general (cuaderno primero); la religión y las sepulturas (cuaderno segundo) ; las penitencias, ayunos, peregrinaciones y cofradías y el lujo y los espectáculos ( cuaderno tercero) ; las blasfemias y juramentos, la magia, la salud pública (cuaderno cuarto) ; la peste y la asfixia ( cuaderno quinto) ; el comercio y la agricultura (cuaderno sexto) ; los molinos y los granos (cuadernos séptimo y octavo); los mataderos y carnicerías (cuaderno noveno), y los cerdos y aves (cuaderno décimo).
A la vista de esta enumeración pueden hacerse dos observaciones. En primer lugar, que VALERIOLA sólo llega a traducir y adaptar los cinco primeros volúmenes de la obra de DE LA MARE. En segundo lugar , que no estamos en absoluto en presencia de una obra jurídica, lo que puede confirmarse con algunos ejemplos. Basta recordar la afirmación de que "los jamones siempre han sobrepujado a las demás partes del cerdo" o el título del tratado que se denomina "Lo que debe observarse para que los cerdos sean buenos".
Para mí quizá-se ha exagerado el plagio cometido por VALERIOLA, porque él no tiene pretensiones de originalidad, ya que en el mismo título de la obra confiesa que está sacada de los mejores autores que han escrito sobre la materia, si bien es cierto que no dice cuáles son estos autores.
Parece que lo que intenta hacer V ALERIQLA es resumir a DE LA MARE redactando una obra práctica y citando legislación española.
En efecto, encontramos referencias a ésta en cuanto a la reglamentación de días feriados de 29 de marzo de 1789, la legislación sobre cementerios, lujo y rifas, y algunas referencias a la legislación local de Valencia, lo que no es extraño porque parece que VALERIOLA fue miembro de la Junta de Policía de la ciudad.
B) Foronda.
Más importancia que los anteriores por su poderosa personalidad y por el carácter relativamente original de su obra tiene Valentín de FORONDA, que estudiaremos dedicando un apartado a su vida y sus obras y otro a las Cartas de la Policía.
a) La vida y las obras de Valentín de Foronda.
FORONDA nace en 1760 y muere en 1830, con lo que su vida transcurre en una época en la que se producen las más hondas transformaciones. Aunque fue alavés por nacimiento y vizcaíno por familia, sabemos por la portada de su Miscelánea que era maestrante de la de Ronda, por lo que debía ser de noble familia, dato confirmado por su educación y por sus amplios conocimientos que se extienden a los más variados temas.
FORONDA es un hombre de esa generación joven en 1788 que continúa la línea del pensamiento ilustrado, pero lo interpreta desde la perspectiva de la Revolución. Según QUADRA SALCEDO, FORONDA tomó parte de manera directa en la independencia de los Estados Unidos de América, lo que debió suceder siendo nuestro autor joven. En todo caso, en 1792 y 1793 lo encontramos viviendo en Vergara. En esta fecha ya es relativamente conocido, puesto que forma parte de la Sociedad Económica de Amigos del País de Vergara y de la Academia de Burdeos y de la Sociedad de Valladolid. Sin duda fue ésta la época más fecunda de su vida, puesto que sus más importantes obras son de este periodo.

Parece ser que durante los años inmediatamente anteriores a la Guerra de la Independencia, FORONDA fue Encargado de Negocios de España cerca del Gobierno de los jóvenes Estados Unidos de América, residiendo en Filadelfia, donde están fechados algunos de sus escritos, si bien consta que estaba en Lisboa en 1810. A su vuelta a España fue procesado por mantener el abandono de las posesiones americanas, imputándosele el cargo de ser el jefe de los sectarios de las nuevas instituciones, lo que parece una alusión a la masonería. En verdad que no sería extraño, ya que de una lectura de la segunda edición de las Cartas de la policía publicada en 1820, durante el trienio constitucional, se desprende su entusiasmo liberal y su violento anticlericalismo, que si algunas veces se limita a la ironía, otras llega a la franca irreverencia.
Este anticlericalismo de FORONDA no dejó de tener consecuencias para la historia e pensamiento español, pues parece el único punto probado del sambenito de heterodoxia que el juvenil MENÉNDEZ PELAYO echó sobre la Sociedad Económica de Amigos del País de Vergara en su Historia de los heterodoxos españoles, punto desmentido por la investigación de URQUIJO, que cita entre los miembros de la docta Corporación más de cincuenta reverendos eclesiásticos (bastantes obispos y arzobispos), si bien omite prudentemente toda referencia a FORONDA.
A lo que parece, éste, durante los últimos anos de su vida, volvió a su tierra natal, o al menos cerca de ella, puesto que la segunda edición de las Cartas de la policía está publicada en Pamplona en 1820.
Estos cuatro rasgos genéricos de la vida de FORONDA parecen justificar el asombro de JORDANA DE POZAS de que la vida de nuestro autor no haya ocupado largamente la pluma de Pío BAROJA. Por lo que respecta al encuadramiento científico de las obras de Obras de FORONDA, aquí se le estudia como cultivador de la ciencia de la policía; en otros casos se le cita como economista, pero en este punto parece que hay que dar la razón a JORDANA DE POZAS, que lo califica de periodista, lo que está justificado no sólo por la dimensión de sus escritos, que son normalmente discursos o cartas, sino también por sus colaboraciones en periódicos.
JORDANA DE POZAS cita una lista de las obras de FORONDA que considera incompleta. Posiblemente también lo está la que damos a continuación. Entre las obras originales de nuestro autor hay que citar las siguientes: En primer lugar, las Cartas sobre los más exquisitos de la economía política, publicadas a partir de 1788 en el "Espíritu de los mejores diarios". Junto a ellas hay que citar unas Cartas sobre las leyes criminales, que se publican en el mismo periódico y se recogen en el mismo volumen. Otro de sus libros importantes es la Miscelánea, quizá el primero original que aparece en Madrid en 1787 y alcanza otras tres ediciones (una en 1792 y otras en dos posteriores), y en la que trata temas diversos. Finalmente, entre las obras originales, relativamente extensas, deben citarse las Cartas de la policía, que motiva nos ocupemos de él, cuya primera edición es de 1801, mientras que la segunda, como se ha dicho antes, aparece en 1820.
Obras de menos extensión e importancia son el Discurso sobre la purificación de la platina, el Discurso sobre el comercio y la compañía de Caracas, la Carta explicando su conducta durante la Guerra de la Independencia, la Carta sobre la libertad de imprenta, la Carta desde Filadelfia a los amigos y enemigos de don Valentín de Foronda, y, finalmente, la Carta sobre la venta de las Américas o lo que debe hacer un príncipe que tenga colonias a gran distancia, que la que motivó su proceso.
Pero además de estas obras originales se conocen dos traducciones debidas a la pluma de nuestro autor. La primera, ya aludida, es de la de las Instituciones políticas, de VON BIELEFELD, sin duda la primera de sus obras, ya que aparece cuando FORONDA tiene sólo veintiún años de edad, en 1781. La traducción fue editada en Burdeos, porque en España se negó el permiso para ello por haberlo obtenido anteriormente don Domingo DE LA TORRE. La segunda es una Lógica de Condillac puesta en verso, que aparece en Madrid en 1794. Pero en ninguno de los dos casos se trata de meras traducciones, ya que existen alteraciones del texto y numerosas notas personales
Junto con la vida, las obras nos pueden dar una idea de la cultura, la inquietud ya preocupación universal (expresada a periodísticamente) de don VALENTÍN DE FORONDA, que además de haber tratado otras materias debe considerarse cultivador de la ciencia la policía, a la vista de la obra a que se refiere el apartado siguiente.
b) Las Cartas de la policía. mas, porque. I
FORONDA publica la traducción de la obra de VON BIELEFELD en consiguiente, 1781, a los veintiún años de edad; escribe la primera carta de la policía (o la termina) el día 30 de julio de 1793, cuando tiene treinta y tres años; publica la primera edición de la obra en 1801, cuando ha alcanzado los cuarenta y un años, y saca a la luz la segunda edición en 1820, cuando ya es sexagenario. Vemos, pues, que la preocupación por el tema está presente a lo largo de toda su vida.
La razón la encontramos en las prImeras páginas del libro, cuando el autor dice: "No basta una Constitución, sino que es preciso también extender la periferia de las comodidades y goces lícitos. .., para cuya verificación se requiere el establecimiento de una buena policía".
Se trata, por tanto, de hacer una vulgarización, de resumir los conocimientos necesarios para hacer agradable la vida. Estamos ante el ideal ilustrado que se manifiesta en esta vulgarización, en el carácter de axiomas geométricos que FORONDA asigna a sus razonamientos y en la importancia otorgada a la educación. Pero a este ideal se ha superpuesto otro: es necesaria, aunque no baste, una buena Constitución. De aquí se desprende ya lo que ha de ser la obra, donde el interés práctico hace que FORONDA no exponga ninguna definición de la policía. --
Con estas características no podía tratarse de una obra totalmente original y en efecto, FORONDA más honrado en este punto que VALERIOLA, cita sus fuentes que son la obra de DE LA MARE, la del presidente de Vitry, la de WIELFELD, y la enciclopedia. Y es claro que ésta tiene más importancia que las demás,. porque para conseguir la comodidad es necesario conocer los medios que puede proporcionar la ciencia de la época. De aquí, por consiguiente, que la de FORONDA sea una obra de vulgarización sobre diversas materias, en la que se mezclan comentarios personales, transcripciones científicas o pseudocientíficas al nivel de los conocimientos de entonces e ideas propias del autor, a veces ridículas, como en el caso del exterminio de las moscas, citado por JORDANA DE POZAS y recordado más de una vez por GARRIDO FALLA.
Las afirmaciones anteriores se pueden demostrar teniendo en cuenta los temas tratados, que son desde la salud pública, en la que no falta la referencia a la vacuna, hasta la agricultura, industria y comercio, pasando por los víveres, las calles, paseos, caminos, cafés, etcétera, y la seguridad de las personas y bienes, sin olvidar la educación ni el curioso capítulo último "sobre la igualdad de los entendimientos y, por tanto, de los hombres y las mujeres".
A diferencia de los autores anteriores, FORONDA es más conocido, y no sólo por sus trabajos económicos, sino también por algunas obras e tipo político que, como veremos, citan autores posteriores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario